Vida Sana

Semillas de calabaza para su corazón y circulación

Los niveles de zinc afectan la capacidad del corazón para manejar el estrés oxidativo

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El zinc ayuda a sentirse bien, ayuda a verse bien y puede que también ayude a que su corazón funcione mejor. El zinc es un mineral que se encuentra en las ostras, almejas, nueces de la India y en las semillas de calabaza. Es un nutriente importante, ayuda con la inmunidad, salud de la piel, estructura celular, la reproducción, y las nuevas investigaciones sugieren que los niveles de zinc ayudan a que el corazón controle el daño de los radicales libres.
Las investigaciones recientes de la Universidad Técnica de Múnich exploraron la relación entre los niveles totales de zinc en el cuerpo y el estrés oxidativo.
El estudio, publicado en el boletín Journal of Nutrition observó las concentraciones cardiacas de glutatión antioxidante y vitamina E en animales y cómo cambiaban cuando durante algunos días se omitía el zinc nutricional de la dieta. A medida que disminuían los niveles de zinc, también lo hacían los niveles de antioxidantes, creando un entorno en donde sería difícil neutralizar los radicales libres, dejando el corazón susceptible a daños celulares.
Los investigadores también notaron que los genes responsables de la muerte celular se activaban como resultado de los bajos niveles de zinc. Al parecer, el corazón intentó compensar los niveles bajos, trasladando zinc de otros órganos como el hígado y los riñones. Aún se conoce poco acerca de los efectos del déficit de zinc en el corto plazo y es necesaria una mayor investigación en esta área.

Pero si esto resulta ser similar en los humanos, vemos que los niveles de zinc juegan un rol importante en la salud cardiaca, mitigando de manera potencial los efectos del estrés oxidativo, lo cual puede incrementar el riesgo de una enfermedad cardiaca.

Hoy, les presentamos una idea! luego de que haya tallado su calabaza para las festividades de Halloween, puede guardar y enjuagar las semillas en agua fría fluyendo. Una vez secas, colóquelas sobre una lámina de cocción de papel manteca. Rocíelas con aceite vegetal, sazónelas ligeramente con sal y pimienta y hornéelas a 300 grados F durante 15 minutos o hasta que se doren. Una vez que se enfríe, disfrútelas como un bocadillo adictivo, o utilícelas de aderezo para el yogurt o ensaladas.